3-0 Un Atleti sin capacidad de reacción recibe un severo toque de atención ante una "no imposible remontada en contra" para la vuelta copera.
Once inicial del Atlético de Madrid en el Ontime Butarque
El derbi madrileño entre Rayo Vallecano y Atlético de Madrid se disputó en el Estadio Ontime Butarque de Leganés, obligados por el mal estado del césped de Vallecas, que no superó la auditoría de LaLiga. El contexto fue peculiar, con protesta rayista contra la gestión de Presa y fondos muy vacíos, pero también con un grupo fiel de aficionados de ambos equipos que dio color y cánticos al partido. En lo futbolístico, el encuentro fue un paso atrás muy serio del Atlético: pese a un buen arranque y varias ocasiones claras, acabó derrotado por 3-0, con goles de Fran Pérez, Óscar Valentín y Nobel Mendy. Los tantos llegaron en el 40’, 45’ y 76’, castigando un partido espeso, sin continuidad ni colmillo rojiblanco y que deja a los de Simeone cuartos, a 15 puntos del Real Madrid y con la pelea por la Champions en riesgo.
José María Giménez intenta el remate ante BatallaIntento acrobático de Nico González en el área rayista
En la primera parte el Atlético comenzó algo mejor, con balón y llegadas por fuera, y tuvo la ocasión más clara del tramo inicial: un centro de Nahuel Molina desde la derecha que Nico González empalmó en el segundo palo, obligando a Mendy a rechazar estrellándose finalmente en el larguero con Batalla ya batido. Ese “casi gol” al minuto 9 fue el gran aviso rojiblanco y la jugada que pudo cambiar el guion. Poco después, Álex Baena dispuso de un disparo peligroso que se marchó por encima del travesaño. Sin embargo, a partir de la media hora el Rayo se adueñó del partido con la presión alta y, sobre todo, con la dupla Ilias–Ratiu castigando el costado izquierdo rojiblanco. El 1-0 llegó en el 40’: Ratiu desbordó por derecha y puso un centro tenso al corazón del área que Fran Pérez remató prácticamente solo para batir a Oblak. Justo antes del descanso, en el 45’, un disparo potente de Isi Palazón fue repelido por Oblak con una gran estirada, pero el rechace cayó en los pies de Óscar Valentín, que empujó el 2-0 castigando de nuevo los errores defensivos y la falta de contundencia colchonera.
Sørloth presiona al portero Batalla en busca del golÁlex Baena en acción durante el partido en Butarque
Tras el descanso, el Atleti intentó reaccionar con cambios y más ritmo, pero sin claridad ni continuidad. Nada más arrancar el segundo tiempo, una jugada individual de Ilias Akhomach que acaba cayendo en el área encendió a la grada del Rayo, que pidió penalti; el colegiado Burgos Bengoetxea dejó seguir y la acción no se tradujo en pena máxima. Con el paso de los minutos, los rojiblancos acumularon llegadas sueltas: Nico González volvió a aparecer con una buena acción individual que obligó a Batalla a estirarse, mientras que Thiago Almada probó desde la frontal sin encontrar portería. También José María Giménez dispuso de una de las más claras del segundo acto, con un remate de espuela en un córner que Batalla detuvo con reflejos para mantener el 2-0. Cuando el Atlético parecía algo más asentado, el Rayo sentenció a balón parado: en el 75’’, un córner botado por Álvaro García al segundo palo encontró el cabezazo de Nobel Mendy, que le ganó el salto a Llorente y firmó el definitivo 3-0. A partir de ahí, el tramo final tuvo más orgullo que fútbol por parte rojiblanca: posesión, centros y alguna llegada, pero sin sensación real de poder remontar ni acercarse a un marcador tan abultado.
Desde la óptica atlética, fue una tarde muy pobre en términos colectivos, pero aún así se pueden rescatar algunos nombres propios. Jan Oblak, pese a encajar tres tantos, evitó que la goleada fuera mayor con varias intervenciones de mérito ante Espino, Ilias y Fran Pérez en la primera mitad y ante Mendy y otros atacantes en la segunda. Nico González fue probablemente el jugador de campo más activo del Atleti, generando la ocasión del larguero y varias de las llegadas más peligrosas tras el descanso. Giménez, más allá de su ocasión final, sostuvo al equipo en varios duelos defensivos y evitó que el castigo fuese aún más duro. Sin embargo, la sensación global es de un Atlético irreconocible en Liga, con nueve rotaciones respecto al 4-0 copero contra el Barça y una desconexión competitiva alarmante en el campeonato doméstico. Esta derrota en Butarque supone un frenazo evidente en la pelea por afianzar la zona Champions: el equipo se queda cuarto, empatado con el Villarreal, muy lejos del liderato y obligado a reaccionar si no quiere complicarse uno de los objetivos mínimos e innegociables de cada temporada.
Barcelona 1 - At. Madrid 1. ¡¡¡¡¡CAMPEONES DE LIGA!!!!!
1-1. PARTIDO ÉPICO EN EL NOU CAMP PARA CONSEGUIR LA DÉCIMA LIGA. ¡¡¡CAMPEONES 18 AÑOS DESPUÉS!!!.
Sí, por fin se consiguió la hazaña. Creánselo. El Atleti ha conseguido algo que ni el más optimista de los rojiblancos soñaba al iniiciar la temporada allá por el mes de Julio. El Atleti, CAMPEÓN DE LIGA, 18 años después del histórico doblete de Radomir Antic, por encima de los dos trasatlánticos del fútbol mundial: Real Madrid y Barcelona. Y la forma de conseguirlo, no ha podido ser más épica, acorde con idiosincrasia del At.Madrid: sufiiendo hasta el últímo segundo de la Liga, hasta que el pitido final de Mateu Lahoz, hizo justicia y proclamó al justo campeón en base a los méritos contraidos tras las 38 largas jornadas de Liga. Repito: partido épico para ganar una merecida Liga, recompensada con el nada habitual premio de un Nou Camp rendido al Campéon y de manera deportiva aplaudiendo al ganador y cantando: ¡Atleti! ¡Atleti!.
El primer tiempo tuvo distintas fases, con dominio inicial del Atleti, después dominio culé aprovechando las momentos de desgracia rojiblanca (de amarillo en esta ocasión) y un arreón de empuje final de nuevo de los madrileños. Entre medias, poco fútbol por ambas partes y momentos que hacían presagiar lo peor por parte de todos los atléticos. Primero, la lesión de Diego Costa, tras una larga carrera que no pudo finalizar, y que casi le descarta para la finalísima de Lisboa. Poco después, Arda también se retiraba lesioneado tras un forcejeo con Cesc Fabregas. Y finalmente y para colmo de las desdichas, en una balón al área que Messi, desaparecido todo el partido, dejó con el pecho a Alexis Sánchez, que con un fulgurante disparo batió a Courtois, que apenas tuvo tiempo de reaccionar ante el mísil del chileno. ¡Golazo! que ponía la liga en ese momento del lado barcelonista.
En la segunda mitad, arengado en el descanso por su comandante Cholo, y por los damnificados Diego Costa y Arda, continuó con el arreón final de la primera mitad, demostrando que a casta, orgullo y emuje no hay quien gane a este equipo. Y los primeros quince minutos de la reanudación, fueron decisivos para el devenir final del partido y a la postre de la Liga. Primero fue el guaje Villa, que enganchó un remate perfecto que fue a parar al palo de Pinto, como siete días antes ante el Málaga, en esa ocasión contra el larguero. Pero, lejos de venirse abajo, el equipo siguió acechando la portería catalana, y dos minutos después, de nuevo la pizarra del Cholo volvió a funcionar. Un saque de esquina votado por el capitán Gabi, llegó a Diego Godín, que entrando con la fuerza de un delantero centro a la antigua usanza, remató una vez más de cabeza con un testarazo picado que se coló como una exalación en la mallas de los azulgranas. ¡Golazo tremendo que volvía a poner la Liga del lado madirleño!. Y así fue hasta el final. El Atleti montó el muro infranqueable que tan buen resultado le ha dado durante toda la temporada, y el Barça no fue capaz de resquebrajarlo. Apenas tuvo una ocasión de haber marcado en un tiro lejano, que Courtois, rechazó a córner con la solvencia habitual. Y hubo otra jugada, que pudo cambiar de nuevo el balance de la Liga, tras un gol anulado por un dudoso fuera de juego de Messi, muy dificil de apreciar. Sin duda, este gol anulado alimentará la polémica, y pudo subir al marcardor, pero los blaugranas, demostraron una vez más su falta de concentración en el partido, ya que ni siquiera hubo una protesta que pudiera hacer dudar al árbitro. Y así, fueron pasando los minutos, con alguna tímida salida de los atléticos, que no llegaba a buen puerto, sobre todo, porque Villa era un islote adelante, y su lucha y pundonor no eran bastante para volver a crear peligro. Afortunadamente la defensa estuvo magistral, tapando todas las posibles fisuras que pudieran hacer peligrar el resultado, y el centro del campo, reforzado con Sosa, para conservar el balón lo más posible hasta el pitido final, también supo mantener el equilibrio táctico necesario para balancear entre defensa y el delantero Villa. Y finalmente, el pitido tan esperado por todos llegó a las 20:48, y se desató la locura. El Atleti era CAMPEÓN DE LIGA 18 años después.
Y además los números demuestran que ha sido un auténtico campeón y nada ha sido fruto de la casualidad: 28 victorias, 6 empates y 4 derrotas (todas en campos de los 10 últimos clasificados y ninguna derrota en los campos de los grandes). El Vicente Calderón, convertido en un fortín inexpugnado en Liga, con tan sólo cuatro empates en toda la temporada. 77 goles a favor, contra los más de 100 de sus "rivales", pero la proeza es la de haber encajado tan sólo 26 goles en 38 partidos (Courtosi de nuevo Trofeo Zamora), sin duda, una de las claves del éxito de la victoria liguera, junto con las jugadas de estrategia de la pizarra del Cholo. Son números espectaculares ratificados finalmente con el DÉCIMO TÍTULO LIGUERO DE LA HISTORIA ATLÉTICA. GRACIAS CAMPEONES. YA FORMAIS PARTE DE LA LEYENDA ROJIBLANCA. ¡¡¡TODOS SOMOS DEL ATLETI POR PARTIDOS Y TÍTULOS COMO ÉSTE!!!
¡CUMPLIÓ SU SUEÑO👏🏽😢! El gran Fernando Torres recordó el sueño que tenía desde los 11 años y no pudo evitar las lágrimas al confesárselo a la afición del Atlético Madrid en el festejo de la Europa League en Neptuno.