** ** Vídeo del partido At. Madrid 0 - Betis - 1 ** **
El Atleti sobrevivió en el Carlos Tartiere y se llevó tres puntos de oro gracias a un zarpazo final de Julián Álvarez, que marcó en el 90+4’ y hundió un poco más al Real Oviedo en la tabla. El equipo de Simeone firma así una victoria mínima pero enorme en términos clasificatorios, mientras que el conjunto de Guillermo Almada ve cómo se le escapa un partido en el que hizo méritos para, al menos, puntuar.
Durante buena parte de la noche, el guion fue el contrario al esperado: el colista se mostró más cómodo, más agresivo y más profundo que un Atlético espeso, al que le costó horrores encontrarse en campo rival. El Tartiere empujó desde el inicio y el Oviedo respondió con un bloque intenso, líneas juntas y mucha fe en las carreras de Hassan y en el juego de espaldas de Viñas. El Atleti, en cambio, vivió atado por sus imprecisiones en la circulación y apenas pisó el área de Escandell en la primera media hora.
Las mejores ocasiones antes del descanso fueron carbayonas y tuvieron a Jan Oblak como inesperado protagonista rojiblanco. Primero, en un mano a mano ante Federico Viñas, en el que el portero esloveno aguantó de pie y achicó espacios para negarle el gol al delantero uruguayo. Después, con dos manos salvadoras en el añadido, una a un cabezazo de Ilyas y otra ante un disparo cruzado de Alberto Reina, que mantuvieron el 0-0 al intermedio y desesperaron a la grada local.
Simeone movió piezas en el descanso y dio entrada a Julián Álvarez por Ademola Lookman, buscando más colmillo y movilidad en tres cuartos. Con el paso de los minutos, se sumaron Koke, Griezmann y Giuliano Simeone, y el Atlético por fin ganó metros, posesión y continuidad en campo rival, aunque siguió sin traducir ese dominio en ocasiones claras. El encuentro se fue volviendo más largo, más abierto y más emocional, con el Oviedo empezando a acusar el desgaste y el Atleti sintiendo que el gol podía llegar en cualquier detalle.
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— EmilioJuarez (@EmilioJuarez96) February 28, 2026
El tramo final fue un ejercicio de resistencia para el equipo de Almada, que vio cómo el Atlético apretaba cada vez más cerca del área de Escandell. Álex Baena llegó a adelantar a los rojiblancos en lo que era el primer tiro a puerta del partido para los visitantes, pero el VAR intervino para anular el tanto por fuera de juego y devolver el suspense al marcador. Cuando el 0-0 parecía inamovible, apareció la calidad diferencial: Julián Álvarez cazó una acción en el área en el 90+4’ y definió con frialdad para silenciar el Tartiere y firmar el 0-1 definitivo.
El resultado deja al Atlético de Madrid firmemente instalado en la zona alta, consolidando la tercera plaza con 51 puntos tras 26 jornadas y manteniendo sus aspiraciones de asegurar la Champions una año más. Para el Real Oviedo, la derrota es un golpe durísimo: sigue colista con 17 puntos, ahora en 25 partidos, y con una permanencia cada vez más cara pese a haber competido de tú a tú ante un grande. La sensación que deja el partido es cruel para los asturianos, que hicieron mucho por ganar pero acabaron castigados por un final de encuentro propio de un equipo grande y acostumbrado a vivir al límite como el Atlético de Simeone.
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El estadio Riyadh Air Metropolitano vibró con un ambiente electrizante en la noche de hoy, con más de 65.000 aficionados colchoneros creando un excelente ambiente que impulsó al Atlético de Madrid a una victoria clave por 4-2 ante el RCD Espanyol en la jornada 25 de LaLiga EA Sports. El equipo de Diego Simeone, con un fútbol intenso y efectivo, remontó un tempranero gol de Jofre Carreras (min. 6) gracias al doblete de Alexander Sørloth (mins. 21 y 72), el tanto de Giuliano Simeone (min. 49) y el de Ademola Lookman (min. 58), mientras Edu Expósito recortó distancias (min. 80) para los visitantes. Este triunfo, tras tres jornadas sin ganar, refleja el buen partido general del Atleti, que dominó la posesión (61%) y generó 18 tiros a portería frente a los 8 del Espanyol, consolidando su posición Champions con un juego vertical y letal en área rival.
En la primera parte, el Espanyol sorprendió con un golazo de Jofre Carreras en el minuto 6, tras una pérdida en salida de balón del Atlético que permitió una contra letal del extremo catalán, quien batió a Jan Oblak con un disparo cruzado al palo corto. Los rojiblancos asumieron rápidamente el dominio con un 58% de posesión y varias ocasiones claras hasta que llegó la igualada en el minuto 21, cuando Marcos Llorente centró desde la derecha para que Sørloth rematara cruzado el balón al fondo de la red, levantando al Metropolitano y demostrando la superioridad atlética en el juego aéreo y las bandas.
La segunda parte fue un recital colchonero, con Simeone adelantando líneas y presionando alto para asfixiar la salida visitante. Giuliano Simeone puso el 2-1 en el 49 con un tiro raso cruzado al segundo palo tras centro de Baena, y Lookman amplió en el 58 con un remate en plancha a la red tras asistencia de Ruggeri en una jugada por banda que evidenció la profundidad rojiblanca. Sørloth selló su doblete en el 72 con un remate potente de cabeza, mientras el Espanyol tuvo opciones aisladas y sin mucho peligro. Los visitantes recortaron con Expósito (80) en un tiro lejano, pero el Atleti gestionó con cambios (entró Griezmann por Baena) y contras que pudieron suponer más goles, como un disparo que se estrellón en el poste.
Por el Atleti brillaron Sørloth (doble gol, MVP), G. Simeone (goleador y físico), Lookman (velocidad y gol) y Llorente (asistencias y recorrido). Esta victoria es clave para el Atleti, que suma 48 puntos y se afianza en zona Champions, reencantando a su afición tras un bache y reafirmando el modelo Simeone de intensidad y remontadas como pilar para pelear la tercera plaza y pensar en la obligada victoria del martes ante el correoso Brujas belga.
El derbi madrileño entre Rayo Vallecano y Atlético de Madrid se disputó en el Estadio Ontime Butarque de Leganés, obligados por el mal estado del césped de Vallecas, que no superó la auditoría de LaLiga. El contexto fue peculiar, con protesta rayista contra la gestión de Presa y fondos muy vacíos, pero también con un grupo fiel de aficionados de ambos equipos que dio color y cánticos al partido. En lo futbolístico, el encuentro fue un paso atrás muy serio del Atlético: pese a un buen arranque y varias ocasiones claras, acabó derrotado por 3-0, con goles de Fran Pérez, Óscar Valentín y Nobel Mendy. Los tantos llegaron en el 40’, 45’ y 76’, castigando un partido espeso, sin continuidad ni colmillo rojiblanco y que deja a los de Simeone cuartos, a 15 puntos del Real Madrid y con la pelea por la Champions en riesgo.
En la primera parte el Atlético comenzó algo mejor, con balón y llegadas por fuera, y tuvo la ocasión más clara del tramo inicial: un centro de Nahuel Molina desde la derecha que Nico González empalmó en el segundo palo, obligando a Mendy a rechazar estrellándose finalmente en el larguero con Batalla ya batido. Ese “casi gol” al minuto 9 fue el gran aviso rojiblanco y la jugada que pudo cambiar el guion. Poco después, Álex Baena dispuso de un disparo peligroso que se marchó por encima del travesaño. Sin embargo, a partir de la media hora el Rayo se adueñó del partido con la presión alta y, sobre todo, con la dupla Ilias–Ratiu castigando el costado izquierdo rojiblanco. El 1-0 llegó en el 40’: Ratiu desbordó por derecha y puso un centro tenso al corazón del área que Fran Pérez remató prácticamente solo para batir a Oblak. Justo antes del descanso, en el 45’, un disparo potente de Isi Palazón fue repelido por Oblak con una gran estirada, pero el rechace cayó en los pies de Óscar Valentín, que empujó el 2-0 castigando de nuevo los errores defensivos y la falta de contundencia colchonera.
Tras el descanso, el Atleti intentó reaccionar con cambios y más ritmo, pero sin claridad ni continuidad. Nada más arrancar el segundo tiempo, una jugada individual de Ilias Akhomach que acaba cayendo en el área encendió a la grada del Rayo, que pidió penalti; el colegiado Burgos Bengoetxea dejó seguir y la acción no se tradujo en pena máxima. Con el paso de los minutos, los rojiblancos acumularon llegadas sueltas: Nico González volvió a aparecer con una buena acción individual que obligó a Batalla a estirarse, mientras que Thiago Almada probó desde la frontal sin encontrar portería. También José María Giménez dispuso de una de las más claras del segundo acto, con un remate de espuela en un córner que Batalla detuvo con reflejos para mantener el 2-0. Cuando el Atlético parecía algo más asentado, el Rayo sentenció a balón parado: en el 75’’, un córner botado por Álvaro García al segundo palo encontró el cabezazo de Nobel Mendy, que le ganó el salto a Llorente y firmó el definitivo 3-0. A partir de ahí, el tramo final tuvo más orgullo que fútbol por parte rojiblanca: posesión, centros y alguna llegada, pero sin sensación real de poder remontar ni acercarse a un marcador tan abultado.
Desde la óptica atlética, fue una tarde muy pobre en términos colectivos, pero aún así se pueden rescatar algunos nombres propios. Jan Oblak, pese a encajar tres tantos, evitó que la goleada fuera mayor con varias intervenciones de mérito ante Espino, Ilias y Fran Pérez en la primera mitad y ante Mendy y otros atacantes en la segunda. Nico González fue probablemente el jugador de campo más activo del Atleti, generando la ocasión del larguero y varias de las llegadas más peligrosas tras el descanso. Giménez, más allá de su ocasión final, sostuvo al equipo en varios duelos defensivos y evitó que el castigo fuese aún más duro. Sin embargo, la sensación global es de un Atlético irreconocible en Liga, con nueve rotaciones respecto al 4-0 copero contra el Barça y una desconexión competitiva alarmante en el campeonato doméstico. Esta derrota en Butarque supone un frenazo evidente en la pelea por afianzar la zona Champions: el equipo se queda cuarto, empatado con el Villarreal, muy lejos del liderato y obligado a reaccionar si no quiere complicarse uno de los objetivos mínimos e innegociables de cada temporada.
El Atlético de Madrid sufrió un inesperado frenazo en su buena dinámica liguera al caer 0-1 ante el Betis en un Metropolitano lleno, con más de 65.000 espectadores y una atmósfera de cita importante que contrastó con el partido espeso de los de Simeone. Tras el 0-5 copero de días atrás, el choque se presentaba como una oportunidad perfecta para consolidar la zona Champions, pero el plan defensivo de Pellegrini, coronado por un golazo de Antony en la primera mitad, desactivó a un Atleti plano, al que además le anularon dos tantos por fuera de juego y que jamás encontró claridad en los metros finales. La secuencia del marcador fue simple: tanto del brasileño en el minuto 28 y remontada imposible para un Atlético dominador en posesión pero incapaz de traducirla en ocasiones claras, pese a su arreón final.
El encuentro arrancó con intercambio de avisos y un Atlético que quiso mantener la inercia de la Copa, pero poco a poco el Betis fue imponiendo su ritmo con posesiones más largas y ataques bien armados. El Betis tuvo dos clara ocasiones para adelantarse en marcador, pero dos buenas intervenciones de Oblak lo evitaron. Hasta que llegó el 0-1 pasada la media hora, en una acción nacida en la frontal: Abde recibió, atrajo marcajes y abrió a la derecha para Antony, que recortó hacia dentro y sorprendió a Oblak con un disparo ajustado al primer palo que el esloveno llegó a tocar, sin poder evitar que el balón acabara en la red. El golpe dejó tocado al Atleti, que solo reaccionó en el tramo final del primer acto con centros laterales y alguna llegada aislada, culminada por un cabezazo de Lookman que terminó en gol, pero fue correctamente invalidado por fuera de juego tras la revisión de la jugada, confirmando el VAR la posición adelantada del nigeriano en el momento del envío de Llorente. Con el Betis muy cómodo, sin cometer una sola falta en todo el primer tiempo y manejando el ritmo del encuentro, se llegó al descanso con sensación de superioridad táctica visitante.
Simeone agitó el árbol en el descanso con un triple cambio para intentar cambiar la cara de un equipo espeso: retiró a Ruggeri, Almada y un Julián Álvarez que enlazó su undécimo partido de Liga sin marcar, y dio entrada a Le Normand, Baena y Sorloth para ganar presencia en área rival y más colmillo ofensivo. El Atleti adelantó líneas y buscó el empate por insistencia más que por fútbol fluido, generando peligro sobre todo a balón parado y en centros laterales que la zaga bética fue despejando con solvencia. Simeone redobló su apuesta ofensiva con la entrada de Griezmann por el canterano Mendoza, pero ni así logró desordenar a un Betis muy junto, solidario y aplicado en cada ayuda defensiva. La oportunidad de empatar el partido por parte rojiblanca llegó en el minuto 74 tras un excelente cabezazo a la red de Griezmann; sin embargo, el tanto fue anulado por un fuera de juego milimétrico del francés tras la revisión arbitral en el VAR, frustrando la celebración local inicial. En la recta final, el partido se abrió, con espacios para las contras verdiblancas y un Atleti volcado que dejó huecos atrás; aun así, la última gran oportunidad fue para Riquelme, cuyo intento de vaselina en el descuento lo atrapó Oblak, sellando una victoria sufrida pero merecida para un Betis que también dispuso de opciones para sentenciar a la contra.
En clave rojiblanca, Oblak evitó un marcador más amplio con varias intervenciones seguras, mientras que Lookman y Griezmann fueron los más insistentes en ataque, sumando desborde y centros desde los costados en un contexto de escasa inspiración colectiva. También dejó buena cuota de personalidad el joven Mendoza en la primera mitad, aunque su participación quedó corta por los ajustes tácticos, y la entrada de Griezmann dotó al equipo de algo más de criterio entre líneas, sin llegar a traducirse en ocasiones diáfanas. Pese a ello, el rendimiento global del Atleti estuvo lejos del nivel exigible: un juego plano, dificultades para superar el bloque medio-bajo bético y demasiada dependencia del balón parado terminaron dejando escapar unos puntos clave en la pelea por la zona alta. La derrota mantiene a los de Simeone en puestos de Champions, pero supone un claro frenazo en Liga y una llamada de atención para un equipo que, si quiere asegurar uno de sus grandes objetivos de la temporada —acabar entre los cuatro primeros—, deberá recuperar de inmediato la intensidad, la claridad en campo contrario y la fiabilidad que sí mostró en la reciente exhibición copera ante este mismo rival.
El Atlético de Madrid no pudo pasar del empate sin goles en su visita al Ciutat de València ante un combativo Levante que pelea por la permanencia. Un encuentro que comenzó con buen ritmo para los rojiblancos, especialmente durante una primera mitad en la que dominaron el balón y generaron las mejores ocasiones, acabó convirtiéndose en una tarde para olvidar. Las posibles lesiones graves de Alexander Sørloth y Pablo Barrios condicionaron el desarrollo del partido y dejaron más debilitada si cabe a una plantilla rojiblanca que atraviesa momentos difíciles en el mercado de fichajes. A pesar del ambiente hostil y la abundante presencia de seguidores colchoneros que se desplazaron hasta tierras valencianas, el equipo de Diego Simeone no fue capaz de encontrar el camino del gol ante un ordenado Levante que supo aprovechar el bajón físico de los visitantes en la segunda mitad. El 0-0 final deja al Atleti con 45 puntos en la tercera posición, cediendo terreno en la lucha por las primeras plazas mientras mantiene una ventaja cómoda sobre el quinto clasificado.
La primera mitad mostró a un Atlético enchufado desde el pitido inicial. Con apenas cuatro minutos de juego, Nico González tuvo la primera ocasión clara tras un saque de esquina ejecutado por Nahuel Molina. El cabezazo del argentino obligó a Mathew Ryan a realizar una gran intervención para mantener su portería a cero. Los rojiblancos, con el 65% de posesión, presionaban la salida de balón del Levante y buscaban asociarse en campo contrario, aunque la defensa granota, muy bien organizada por Luis Castro, formaba un bloque bajo difícil de superar. El partido se desarrollaba con alternativas, aunque sin grandes ocasiones de peligro hasta que en el minuto 21, Clément Lenglet vio la tarjeta amarilla por una entrada peligrosa. Sin embargo, lo más destacado y preocupante de la primera mitad llegaría en el minuto 23, cuando un córner del Levante derivó en un escalofriante triple choque de cabezas entre Alexander Sørloth, Robin Le Normand y el argentino Matías Moreno. El impacto fue brutal, especialmente para el delantero noruego y el defensa granota, que quedaron tendidos en el césped requiriendo atención médica inmediata. Sørloth tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla con un traumatismo craneoencefálico y una fuerte herida inciso-contusa, siendo trasladado posteriormente a un centro hospitalario para realizarle pruebas. Moreno también tuvo que ser sustituido tras recibir atención, saliendo con una brecha en la cabeza que requirió vendaje. Julián Álvarez entró en sustitución del noruego y Manu Sánchez por el argentino. El susto dejó conmocionado al estadio valenciano, y aunque el juego se reanudó con normalidad, el Atlético acusó el golpe anímico. Los minutos finales de la primera parte transcurrieron sin más sobresaltos, con el equipo rojiblanco intentando encontrar espacios por las bandas pero sin éxito ante la muralla defensiva levantinista. El descanso llegó con el marcador todavía en blanco.

La segunda mitad arrancó con otro duro golpe para el Atlético. Apenas habían transcurrido cinco minutos cuando Pablo Barrios, pieza fundamental del esquema de Simeone, tuvo que retirarse lesionado tras recibir un fuerte golpe. Koke Resurrección entró en su lugar, pero el doble cambio forzado desestabilizó el equilibrio del equipo rojiblanco. El Levante, consciente de la situación, salió con otra actitud en el segundo acto. Luis Castro había encontrado la tecla para incomodar a los colchoneros: presión alta sobre la salida de balón y aprovechar las segundas jugadas en balón parado. Carlos Álvarez, el jugador más desequilibrante de los locales, empezó a protagonizar las mejores acciones ofensivas granotas. Simeone movió el banquillo en el minuto 59 con la entrada de Álex Baena y Marc Pubill por Thiago Almada y Marcos Llorente, buscando dar un impulso ofensivo. Sin embargo, el Atlético estaba impreciso, sin ideas claras en ataque y echando en falta a su motor del mediocampo. La ocasión más clara del partido llegó en el minuto 75, cuando un centro del Levante encontró la cabeza de Adrián de la Fuente en el área pequeña. Jan Oblak, una vez más salvador, sacó una mano prodigiosa para evitar el gol local que hubiera sentenciado el encuentro. El portero esloveno volvía a aparecer en los momentos clave para al menos salvar un punto. Los minutos finales fueron de máxima tensión, con ambos equipos buscando la victoria. El Levante, envalentonado, apretaba cada vez más mientras el Atlético intentaba salir al contraataque sin fortuna. En el minuto 84, Adrián de la Fuente vio la tarjeta amarilla por una dura entrada sobre Julián Álvarez. El argentino, que cumplía años, seguía sin encontrar el gol en lo que ya son once partidos consecutivos sin marcar en LaLiga. En la última jugada del partido, en el minuto 91, el propio Julián tuvo la ocasión de llevarse los tres puntos tras recibir un pase dentro del área, pero su remate fue demasiado centrado y Ryan lo detuvo sin problemas. El silbato final confirmaba un empate que dejaba mejor sabor de boca a los levantinistas que a los rojiblancos.
En cuanto a las actuaciones individuales del bando rojiblanco, Jan Oblak fue sin duda el mejor jugador del Atlético. El portero esloveno realizó la parada del partido en el minuto 75 ante el cabezazo de De la Fuente que iba directo al fondo de la red, demostrando una vez más su calidad y concentración en los momentos decisivos. Su intervención valió un punto que pudo haber sido ninguno. Por su parte, Nico González fue de los más activos en la primera mitad, generando peligro por la banda izquierda y protagonizando la primera ocasión clara del encuentro con su cabezazo que Ryan detuvo. Marcos Llorente, antes de ser sustituido, mantuvo su regularidad habitual en el centro del campo, aunque le faltó brillo en el último tercio. Nahuel Molina cumplió correctamente en defensa y aportó algún centro peligroso desde su banda. El resto del equipo pasó sin pena ni gloria, con Julián Álvarez continuando con su preocupante sequía goleadora y sin encontrar conexiones fluidas con sus compañeros tras entrar por el lesionado Sørloth. Las rotaciones forzadas por las lesiones impidieron que el equipo mantuviera su nivel durante los noventa minutos.
Desde el punto de vista del Atlético de Madrid, este empate a cero tiene un sabor especialmente amargo. Si bien es cierto que el equipo mantiene su tercera posición en la tabla con 45 puntos, lo que le garantizaría una plaza de Champions League, la realidad es que se han cedido dos puntos vitales en un campo complicado donde se debía ganar para mantener vivas las pocas opciones de luchar por el título. La distancia con el líder Barcelona y con el Real Madrid se hace cada vez más grande, y aunque la plaza de Champions parece relativamente segura con una ventaja considerable sobre el quinto clasificado, el objetivo de consolidarse entre los tres primeros con autoridad se ve comprometido por los traspiés lejos del Metropolitano. Más preocupante aún es la situación de la plantilla: las preocupantes lesiones de Sørloth y Barrios se suman a las ya existentes de Antoine Griezmann y Giuliano Simeone, dejando a Diego Simeone con apenas veinte efectivos disponibles en pleno mes de enero. La sequía goleadora de Julián Álvarez, que ya acumula once partidos sin marcar en LaLiga (el peor registro de su carrera en competición doméstica), también enciende las alarmas. El mercado de fichajes se cierra en pocas horas y el club todavía no ha incorporado a ningún jugador pese a las numerosas salidas, lo que genera una tensión evidente entre la dirección deportiva y el cuerpo técnico. El Atlético necesita reaccionar rápidamente, y con el duelo de Copa del Rey ante el Betis el próximo jueves en el horizonte, más las eliminatorias de Champions League contra el Brujas en febrero, el equipo debe recuperar efectivos y encontrar soluciones urgentes si no quiere ver cómo se le escapa una temporada que prometía mucho más. El empate en el Ciutat de València no es una catástrofe, pero sí un síntoma más de las limitaciones actuales de un equipo que necesita refuerzos y recuperar la chispa ofensiva que le ha caracterizado en otras fases de la temporada.
“The dream that all the boys in the academy works towards every day”
— Atlético de Madrid (@atletienglish) February 1, 2026
🎙️ Jano Monserrate pic.twitter.com/dhzVaa2EPU
El Atlético de Madrid firmó una victoria convincente por 3‑0 ante el Mallorca en un Metropolitano con buena entrada a pesar de la fría tarde madrileña y del horario en hora de comer. El equipo de Simeone fue claramente superior, llevó el peso del partido y encontró premio a su insistencia con el 1‑0 de Sørloth tras aprovechar un rechace de Leo Román (22’), el 2‑0 en un desafortunado autogol de David López (75’) y el 3‑0 definitivo de Thiago Almada con un derechazo dentro del área (87’). Con este triunfo, el Atleti se afianza en la zona Champions y mantiene la racha de imbatibilidad liguera en su estadio, donde sigue siendo uno de los locales más sólidos de Europa, con trece victorias consecutivas.
El Atleti salió muy intenso, con Llorente y Hancko proyectados por bandas, Barrios marcando el ritmo y Giuliano y Baena muy activos entre líneas, ahogando la salida de balón bermellona. Tras unos primeros minutos de ligera réplica balear con un remate desviado de Muriqi, los de Simeone se adueñaron del duelo y encadenaron varias ocasiones; una triple acción en el 14’ obligó a lucirse a Leo Román, que también sacó una volea potentísima de Llorente poco antes del gol. El 1‑0 llegó en el 22’: volea de Llorente desde la frontal, gran parada de Román y Sørloth, muy atento, cazó el rechace para fusilar con la zurda y abrir el marcador. A partir de ahí el partido se jugó casi por completo en campo del Mallorca, con el Atleti moviendo el balón con paciencia, centros laterales constantes y algún intento lejano de Baena y Barrios, mientras Oblak vivía una primera mitad muy tranquila sin apenas tocar el balón.
Tras el descanso, el guion apenas cambió: el Atlético siguió mandando con balón y el Mallorca buscó salir rápido con Darder y las diagonales hacia Muriqi, que rozó el empate en un cabezazo que se marchó por poco tras un buen centro desde la izquierda. Simeone movió el banquillo para refrescar al equipo con Nico González, Almada y Koke, y el conjunto rojiblanco volvió a acelerar a partir del minuto 70, encerrando a los baleares a base de centros de Llorente y Giuliano y segundas jugadas ganadas por Barrios y Cardoso. El 2‑0 llegó en el 75’: un envío tenso desde la banda derecha terminó rebotando en David López, que se introdujo el balón en su propia portería en un intento de despeje, hundiendo anímicamente al Mallorca. En un tramo final algo más abierto, con espacios para correr para ambos equipos, el Atleti sentenció en el 87’ cuando Almada, muy activo entre líneas desde su entrada, aprovechó un balón suelto tras un córner y lo cruzó con potencia para establecer el 3‑0, en un cierre de partido que, pese a algún acercamiento visitante, dejó la sensación de que la victoria local nunca peligró.
Entre los rojiblancos destacaron Sørloth, que además del gol fue un incordio constante fijando centrales y descargando de espaldas; Marcos Llorente, decisivo con su llegada y su golpeo exterior en la acción del 1‑0 y en el centro que provocó el 2‑0 y Pablo Barrios, dueño del mediocampo marcando tempo y ganando segundas jugadas. También dejó muy buenas sensaciones Thiago Almada, que entró desde el banquillo para poner pausa entre líneas, generar varias combinaciones peligrosas y coronar su actuación con el 3‑0, así como Nico González, que dio oxígeno en la circulación en el tramo final. Desde la óptica colchonera, el 3‑0 supone un triunfo redondo: portería a cero, mejora ofensiva con tres tantos y un Metropolitano que sigue siendo un fortín, permitiendo a los de Simeone consolidarse en la tercera plaza con una ventaja importante sobre el quinto y aunque lejanas, manteniendo vivas las aspiraciones de pelear la Liga hasta el final.
El Riyadh Air Metropolitano se vistió de gala, aunque con un halo de nostalgia, para recibir el duelo entre el Atlético de Madrid y el Deportivo Alavés en la jornada liguera del 18 de enero de 2026. Antes del pitido inicial, el estadio guardó un respetuoso y emotivo minuto de silencio en memoria de Enrique Collar, leyenda del club fallecida recientemente, cuya figura presidió el videomarcador. En lo estrictamente deportivo, el encuentro no pasará a la historia por su brillantez estética; fue un partido trabado, espeso por momentos y de pocas luces por parte de ambos conjuntos. Sin embargo, el equipo de Simeone tiró oficio y paciencia para desatascar un duelo que parecía abocado al empate. El marcador final de 1-0 reflejó la mínima superioridad local, siendo Alexander Sørloth el autor del único tanto del encuentro gracias a un potente testarazo que valió tres puntos de oro.
La primera mitad fue un ejercicio de insistencia colchonera ante un Alavés muy ordenado y rocoso en su línea defensiva. El Atlético dominó la posesión, moviendo el balón de lado a lado bajo la batuta de Pablo Barrios, pero sin encontrar los huecos necesarios para herir la estructura vitoriana. El momento de máxima tensión y emoción llegó justo antes del descanso, cuando el Metropolitano cantó el gol hasta en cuatro ocasiones consecutivas en una misma jugada. Tras un centro lateral, se sucedieron cuatro remates rojiblancos dentro del área; entre paradas milagrosas de Sivera y bloqueos desesperados de la defensa babazorra, el balón se negó a entrar, dejando a la afición con la miel en los labios. Más allá de esta ráfaga de ocasiones, el juego se vio interrumpido por pequeñas faltas que impidieron la continuidad, llegando al intermedio con el 0-0 inicial.
En la reanudación, el guion se mantuvo similar hasta que apareció la contundencia de Sørloth. El delantero noruego aprovechó un gran envío al área para imponerse físicamente a su marca y conectar un cabezazo inapelable a la red, desatando la locura en la grada. Con el 1-0, el Atlético intentó controlar el tempo del partido e incluso podo sentenciar con un excelente remate al poste de Baena ante la portería de Sivera, pero el Alavés no se rindió y dio un paso adelante, obligando a los locales a replegarse. El tramo final del partido resultó agonizante para la parroquia rojiblanca, volviéndose el juego muy igualado y con opciones de contragolpe para ambos. El equipo visitante apretó con orgullo, llegando a botar hasta cuatro saques de esquina de forma casi consecutiva en los últimos minutos del descuento. La defensa atlética, muy sobria en los minutos difíciles, tuvo que emplearse a fondo para despejar cada balón aéreo y certificar la victoria final.
En conclusión, el Atlético de Madrid cumplió con el objetivo principal del partido: sumar de tres en tres para afianzar su posición en la tabla justo antes del importante partido de Champions del miércoles ante el Galatasaray. Fue un partido de "pico y pala" donde destacaron especialmente Pablo Barrios, dominando el centro del campo, y Hancko y Pubill, que volvieron a dar una lección de colocación y seguridad defensiva. Esta victoria tiene un valor estratégico fundamental, ya que permite al equipo de Simeone recortar distancias con el tercer puesto que ostenta el Villarreal, a la vez que amplía el colchón sobre sus perseguidores inmediatos en la lucha por las plazas de Champions League. Con la meta mínima habitual de clasificación para la máxima competición europea como máxima prioridad, estos triunfos en días de poco brillo son los que terminan definiendo el éxito de una campaña liguera.
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