3-3 Julián Álvarez (p), Lookman y Ordoñez (p.p.), adelantaron al Atleti pero no fue suficiente. Al final, tablas justas en el marcador.
Once inicial del Atlético en el Jan BreydelstadionEl partido de ida de los playoffs de la Champions League 2025-26 entre Club Brujas y Atlético de Madrid se disputó en el Jan Breydelstadion de Brujas, un estadio con capacidad para unas 29.000 personas que lució un ambiente espectacular, lleno y muy ruidoso, con ambos fondos empujando a sus equipos. El duelo fue una auténtica montaña rusa: el Atleti se puso 0-2 al descanso gracias a los goles de Julián Álvarez (penalti, min 8) y Ademola Lookman (45+3), el Brujas empató en nueve minutos tras la reanudación por medio de Raphael Onyedika (51) y Nicolo Tresoldi (60), y en el tramo final llegaron un autogol de Joel Ordóñez (79) que parecía dar alas con el 2-3 a los rojiblancos perro al final llegó el 3-3 definitivo de Christos Tzolis en el 89’, validado por el VAR tras revisar un posible fuera de juego. El choque deja al Atlético con la sensación de haber perdido una oportunidad de oro, pero con la eliminatoria totalmente abierta para resolver en el Metropolitano.
En la primera parte el Atleti salió muy enchufado, con presión alta y mucha personalidad con balón, y pronto encontró premio. A los 7 minutos, un balón colgado al área tocó en el brazo de Joaquín Seys; tras revisión prolongada del VAR, el árbitro señaló penalti y Julián Álvarez transformó la pena máxima con un disparo potente y ajustado al palo derecho, sin opción para Simon Mignolet. El gol dio confianza a los de Simeone, que siguieron encontrando espacios: Griezmann rozó el 0-2 en una internada temprana y el propio Álvarez probó desde lejos obligando a intervenir de nuevo a Mignolet. Durante unos minutos, el Brujas respondió con llegadas de Onyedika y Tresoldi, pero Jan Oblak sostuvo al equipo con dos paradas de mérito que evitaron el empate y cortaron la reacción belga. Cuando parecía que el 0-1 sería el marcador del descanso, el Atlético golpeó de nuevo a balón parado: en el 45+3, un córner botado por Álvarez fue peinado en el primer palo por Antoine Griezmann y Lookman, muy atento en el segundo, empujó el balón a la red para el 0-2 con el que se llegó al intermedio.
La segunda parte fue un escenario completamente distinto, con un Brujas desatado y un Atlético demasiado blando en área propia. Nada más iniciarse el segundo acto, los locales apretaron a través de centros laterales y acciones a balón parado; en el 51’, un córner terminó con un cabezazo de Tresoldi que Oblak consiguió desviar, pero Onyedika apareció más rápido que nadie para cazar el rechace y recortar distancias (1-2). El empuje belga no se frenó y, en el 60’, Mamadou Diakhon rompió por la izquierda con un gran cambio de ritmo y su centro raso al primer palo fue desviado a gol por Tresoldi, firmando el 2-2 que encendió el Jan Breydel. Simeone reaccionó dando entrada a Sørloth, que cambió el aire del ataque rojiblanco: el noruego tuvo un cabezazo que se estrelló en el larguero y un remate a quemarropa que impactó en el rostro de Mignolet en otra ocasión clarísima. Esa insistencia tuvo premio en el 79’, cuando un centro lateral de Marcos Llorente buscando a Sørloth fue desviado por Joel Ordóñez hacia su propia portería, convirtiéndose en el 2-3 para el Atleti. Cuando los madrileños parecían tener la eliminatoria muy encarrilada, llegó el golpe final: en el 89’, un pase filtrado de Onyedika dejó a Christos Tzolis mano a mano con Oblak; el griego definió cruzado el 3-3 y, tras varios segundos de revisión del VAR por un posible fuera de juego, el tanto fue concedido ante la explosión de la grada local.
Desde la óptica rojiblanca, el partido deja luces y sombras muy marcadas. Entre los mejores del Atlético hay que destacar a Julián Álvarez, que además del gol de penalti generó juego entre líneas y obligó a Mignolet a emplearse en dos disparos lejanos; también a Ademola Lookman, decisivo en el 0-2 y protagonista de varias carreras peligrosas que desbordaron a la zaga belga. Jan Oblak volvió a sostener al equipo con paradas clave en la primera mitad y con varias intervenciones tras el 2-3 que evitaron una derrota que sería más dolorosa, mientras que Sørloth cambió el partido desde el banquillo, inquietando en el autogol y estrellando un remate en la cruceta. Sin embargo, la fragilidad defensiva, la incapacidad para gestionar ventajas amplias y los errores de concentración en los minutos clave alimentan la preocupación: el Atleti ha encajado ya 15 goles en siete partidos de Champions y sigue sin dejar su portería a cero en la competición. Aun así, el 3-3, con tres goles fuera de casa y fases de juego de gran nivel ofensivo, deja la sensación de eliminatoria intensa e igualada, con “todo por resolver” en la vuelta en el Metropolitano, donde uno de los grandes objetivos de la temporada sigue estando muy vivo y es clave para la temporada: avanzar lo máximo posible en la Champions League.