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4-1 Sørloth (3) y Cardoso: goleadores de una excelente noche en el Metropolitano para avanzar a octavos, a la espera de rival.
El Atlético de Madrid venció al Club Brujas por 4‑1 en el Metropolitano, completando un global de 7‑4 y firmando el pase a los octavos de final de la UEFA Champions League 2025‑26. El resultado fue justo y contundente, con una segunda parte muy superior a la primera, donde el conjunto belga ya no pudo seguir el ritmo colchonero.
El partido comenzó con el Atlético obligado a remontar el 3‑3 de la ida, y el 1‑0 temprano de Sørloth le dio confianza, aunque el empate del Brujas en el 36’ volvió a poner el partido en tensión. La segunda parte fue otra historia: el Atlético, más sólido, encontró el 2‑1 de Cardoso, el 3‑1 y 4‑1 de Sørloth, con un dominio notable en posesión y un resultado que se cierra en 4‑1, clasificando al equipo colchonero a los octavos de Champions.
El Riyadh Air Metropolitano se convirtió en una olla a presión la noche del martes 24 de febrero de 2026, con el Atlético de Madrid obligado a remontar la eliminatoria de playoffs de la UEFA Champions League tras el 3‑3 en Bruselas. Frente al Club Brujas, un equipo acostumbrado a la presión alta y al juego intenso, los colchoneros salían con la obligación de dar otro paso hacia los octavos, en un contexto de Liga ajustado y una temporada que exigía mantener viva la ilusión europea.
Simeone apostó por un 4‑3‑3 ofensivo, con Sørloth como referencia en punta, acompañado por Griezmann y Lookman en las bandas, con Koke y Baena en el centro del campo y la zaga, como siempre, muy compacta. El Brujas, por su parte, mantuvo su modelo de presión alta, con el objetivo de frenar el juego de salida del Atlético y aprovechar cualquier fallo en el último pase.
El partido se jugó con un ambiente eléctrico: cánticos a Sørloth, pancartas de apoyo a la plantilla y el clásico “Aúpa Atleti” continuo, que arropó al equipo desde el primer minuto hasta el pitido final.
El Atleti logró abrir el marcador ya en el minuto 23, con una jugada fruto de un saque largo de Oblak que recuperó el balón el Atlético tras un córner belga. El balón llegó a las manos de Sørloth, que se perfiló para el disparo desde la izquierda y batió a Mignolet por el centro de la portería con un zurdazo seco, firmando el 1‑0 y el inicio de su noche de oro.
El Brujas logró igualar el marcador en el 36’, con un gol de Joel Ordóñez a balón parado, que volvió a poner el partido en tensión y a sacudir al Metropolitano, que se había relajado ligeramente tras el 1‑0 colchonero.
En la segunda parte, el partido se decidió de forma contundente. En el 48’, el Atlético respondió con el 2‑1 gracias a Johnny Cardoso, que aprovechó la superioridad del equipo local en la segunda mitad para ampliar la ventaja en el electrónico.
Sørloth no se conformó con el 2‑1 y, al 76’, volvió a marcar para situar el 3‑1, con un gol de calidad y definición que mostró el momento de forma del noruego. Finalmente, en el 87’, el “vikingo” rubricó su hat‑trick y el 4‑1 definitivo, anotando el gol de la tranquilidad, que clasificó al Atlético a los octavos de final de Champions League.
El partido estuvo dirigido por un árbitro internacional que se mostró prudente en las decisiones más polémicas. En los primeros minutos, cuando Mignolet tocó con la bota a Giuliano Simeone dentro del área, el colegiado no señaló penalti, una decisión que provocó el malestar del colchón local, pero que se mantuvo sin revisión de VAR, al considerar el profesional que el contacto no era suficiente para cambiar el resultado.
El VAR intervino en varias ocasiones, principalmente revisando jugadas de mano y fuera de juego, pero sin modificar el marcador ni la situación de los jugadores, con el objetivo de mantener la fluidez del partido en una eliminatoria tan apretada.
En el aspecto disciplinario, el encuentro fue bastante limpio, con algunas tarjetas amarillas repartidas por parte de ambos equipos, sin llegar a expulsiones importantes. El Metropolitano estuvo en todo momento en pie de guerra, con el 7‑1 de golpes en el 76’, el 8‑1 en el 87’ y el 9‑1 final, que se mantuvo hasta el pitido final, dejando claro el dominio rojiblanco en el resumen de la noche.
El sentido de la victoria es netamente positivo para el Atleti: el equipo cumplió el objetivo de pasar la ronda, no solo por el global, sino por la forma en que lo hizo. El partido tuvo un inicio irregular, con el empate 1‑1 en el marcador y cierto descontrol colchonero, pero el descanso sirvió de punto de inflexión, con Simeone ajustando el sistema y el Atlético imponiendo su ritmo en la segunda parte.
En cuanto a la justicia del marcador, el 4‑1 refleja bien el dominio del Atlético en la fase final del partido, aunque el Brujas también tuvo sus opciones, especialmente en el primer tiempo. El VAR y el árbitro intervinieron de forma prudente, sin cambios de decisión que alteraran el flujo del encuentro, solo revisando jugadas de fuera de juego y mano sin llegar a anular el 1‑1 inicial.
Jugadores más destacados del Atlético
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Alexander Sørloth: firmó un hat‑trick (1 golo en la primera parte y 2 en la segunda) y fue la figura indiscutible de la noche, clavando el sello de su mejor momento de la temporada.
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Johnny Cardoso: marcó el 2‑1 al inicio de la segunda parte, un gol de remate a la media luna que devolvió la calma al Metropolitano.
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Koke: lideró el centro del campo, con gran control de la posesión y varias asistencias tapizadas en el juego de ataque.
El resultado clasifica al Atlético a los octavos de final de Champions, un paso muy importante en la lucha por mantener el equipo en la competición europea más prestigiosa. El partido fue una noche de entusiasmo colchonero, con el Metropolitano en pie de guerra y el equipo respondiendo con un triplete de Sørloth y la friolera de 4‑1 en el electrónico.
El Atlético se medirá a un equipo de la Premier League en octavos, con dos rivales posibles:
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Liverpool
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Tottenham Hotspur
El rival definitivo se concretará en el sorteo de octavos de final, que se celebra el viernes 27 de febrero de 2026, y el partido de ida, pase a pase, será a domicilio en Inglaterra.
Próximo partido clave
La próxima cita europea será el duelo de octavos, ya sea ante Liverpool o Tottenham, un enfrentamiento de altísimo nivel que pondrá a prueba la solidez defensiva y el ímpetu ofensivo del Atleti. Mientras tanto, el Atlético compaginará la Champions con LaLiga y la Copa del Rey, donde el equipo rojiblanco buscará consolidar su posición entre los principales aspirantes a Champions.
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3-3 Julián Álvarez (p), Lookman y Ordoñez (p.p.), adelantaron al Atleti pero no fue suficiente. Al final, tablas justas en el marcador.
Once inicial del Atlético en el Jan BreydelstadionEl partido de ida de los playoffs de la Champions League 2025-26 entre Club Brujas y Atlético de Madrid se disputó en el Jan Breydelstadion de Brujas, un estadio con capacidad para unas 29.000 personas que lució un ambiente espectacular, lleno y muy ruidoso, con ambos fondos empujando a sus equipos. El duelo fue una auténtica montaña rusa: el Atleti se puso 0-2 al descanso gracias a los goles de Julián Álvarez (penalti, min 8) y Ademola Lookman (45+3), el Brujas empató en nueve minutos tras la reanudación por medio de Raphael Onyedika (51) y Nicolo Tresoldi (60), y en el tramo final llegaron un autogol de Joel Ordóñez (79) que parecía dar alas con el 2-3 a los rojiblancos perro al final llegó el 3-3 definitivo de Christos Tzolis en el 89’, validado por el VAR tras revisar un posible fuera de juego. El choque deja al Atlético con la sensación de haber perdido una oportunidad de oro, pero con la eliminatoria totalmente abierta para resolver en el Metropolitano.
En la primera parte el Atleti salió muy enchufado, con presión alta y mucha personalidad con balón, y pronto encontró premio. A los 7 minutos, un balón colgado al área tocó en el brazo de Joaquín Seys; tras revisión prolongada del VAR, el árbitro señaló penalti y Julián Álvarez transformó la pena máxima con un disparo potente y ajustado al palo derecho, sin opción para Simon Mignolet. El gol dio confianza a los de Simeone, que siguieron encontrando espacios: Griezmann rozó el 0-2 en una internada temprana y el propio Álvarez probó desde lejos obligando a intervenir de nuevo a Mignolet. Durante unos minutos, el Brujas respondió con llegadas de Onyedika y Tresoldi, pero Jan Oblak sostuvo al equipo con dos paradas de mérito que evitaron el empate y cortaron la reacción belga. Cuando parecía que el 0-1 sería el marcador del descanso, el Atlético golpeó de nuevo a balón parado: en el 45+3, un córner botado por Álvarez fue peinado en el primer palo por Antoine Griezmann y Lookman, muy atento en el segundo, empujó el balón a la red para el 0-2 con el que se llegó al intermedio.
La segunda parte fue un escenario completamente distinto, con un Brujas desatado y un Atlético demasiado blando en área propia. Nada más iniciarse el segundo acto, los locales apretaron a través de centros laterales y acciones a balón parado; en el 51’, un córner terminó con un cabezazo de Tresoldi que Oblak consiguió desviar, pero Onyedika apareció más rápido que nadie para cazar el rechace y recortar distancias (1-2). El empuje belga no se frenó y, en el 60’, Mamadou Diakhon rompió por la izquierda con un gran cambio de ritmo y su centro raso al primer palo fue desviado a gol por Tresoldi, firmando el 2-2 que encendió el Jan Breydel. Simeone reaccionó dando entrada a Sørloth, que cambió el aire del ataque rojiblanco: el noruego tuvo un cabezazo que se estrelló en el larguero y un remate a quemarropa que impactó en el rostro de Mignolet en otra ocasión clarísima. Esa insistencia tuvo premio en el 79’, cuando un centro lateral de Marcos Llorente buscando a Sørloth fue desviado por Joel Ordóñez hacia su propia portería, convirtiéndose en el 2-3 para el Atleti. Cuando los madrileños parecían tener la eliminatoria muy encarrilada, llegó el golpe final: en el 89’, un pase filtrado de Onyedika dejó a Christos Tzolis mano a mano con Oblak; el griego definió cruzado el 3-3 y, tras varios segundos de revisión del VAR por un posible fuera de juego, el tanto fue concedido ante la explosión de la grada local.
Desde la óptica rojiblanca, el partido deja luces y sombras muy marcadas. Entre los mejores del Atlético hay que destacar a Julián Álvarez, que además del gol de penalti generó juego entre líneas y obligó a Mignolet a emplearse en dos disparos lejanos; también a Ademola Lookman, decisivo en el 0-2 y protagonista de varias carreras peligrosas que desbordaron a la zaga belga. Jan Oblak volvió a sostener al equipo con paradas clave en la primera mitad y con varias intervenciones tras el 2-3 que evitaron una derrota que sería más dolorosa, mientras que Sørloth cambió el partido desde el banquillo, inquietando en el autogol y estrellando un remate en la cruceta. Sin embargo, la fragilidad defensiva, la incapacidad para gestionar ventajas amplias y los errores de concentración en los minutos clave alimentan la preocupación: el Atleti ha encajado ya 15 goles en siete partidos de Champions y sigue sin dejar su portería a cero en la competición. Aun así, el 3-3, con tres goles fuera de casa y fases de juego de gran nivel ofensivo, deja la sensación de eliminatoria intensa e igualada, con “todo por resolver” en la vuelta en el Metropolitano, donde uno de los grandes objetivos de la temporada sigue estando muy vivo y es clave para la temporada: avanzar lo máximo posible en la Champions League.
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1-2. El gol de Sorloth no fue suficiente para conseguir pasar. Ahora a esperar sorteo entre Brujas y Galatasaray.
El Riyadh Air Metropolitano vivió otra noche de Champions, con las gradas llenas, un fondo noruego muy animoso y un Atlético que pasó del entusiasmo a la frustración ante un Bodo/Glimt valiente y eficaz (1‑2). El equipo de Simeone se adelantó pronto con un cabezazo de Sørloth tras centro medido de Hancko (1‑0, 15’), pero el conjunto noruego empató antes del descanso por medio de Sjovold culminando una gran acción por la izquierda (1‑1, 34’) y dio la vuelta al marcador en la segunda mitad con el tanto de Hogh dentro del área tras una jugada llena de rechaces (1‑2, 59’). Entre medias, el Atleti acumuló ocasiones claras, vio cómo se anulaba un gol olímpico a Julián Álvarez y se estrelló con el larguero en un disparo de Barrios, pero acabó pagando su falta de puntería y un castigo excesivo que le deja fuera del Top‑8 de la nueva fase liga.
La primera parte arrancó con susto: el Bodo salió sin complejos, Giménez tuvo que sacar bajo palos un balón con Oblak ya superado y, poco después, Hogh perdonó el 0‑1 con un remate alto desde la frontal. Ese inicio encendió al Atleti, que adelantó líneas y empezó a atacar con centros laterales; Baena vio cómo se le anulaba un gol de cabeza por un fuera de juego ajustado y Haikin tuvo que intervenir ante un disparo cruzado del propio Baena. Al cuarto de hora llegó el premio: tras una larga jugada, Hancko colgó un centro perfecto desde la izquierda y Sørloth se impuso a su marcador para cabecear al fondo de la red, poniendo el 1‑0 que desató el rugido del Metropolitano. Con todo a favor, el Atlético buscó el segundo; Julián Álvarez firmó un espectacular gol olímpico desde el córner que fue anulado porque el colegiado entendió que todavía no había autorizado el saque, generando una fuerte polémica en el estadio, y poco después Barrios probó desde la frontal, mientras Nico rozaba la madera. Cuando mejor estaban los rojiblancos, un ataque largo del Bodo por la izquierda terminó con Bjorkan filtrando un pase al corazón del área para que Sjovold apareciera libre desde segunda línea y, de puntera, estableciera el 1‑1 con el que se llegó al descanso pese a la sensación de claro dominio local.
El segundo tiempo mantuvo el guion de un Atlético dominador y un Bodo agazapado, pero peligroso cada vez que podía correr. Barrios se multiplicaba en el mediocampo, Llorente y Baena buscaban profundidad por fuera y Sørloth seguía ganando duelos, obligando a Haikin a lucirse en un remate cruzado del noruego y en un disparo de Nico que sacó con una mano salvadora. Sin embargo, el choque dio un giro en el minuto 59: Berg se coló entre líneas, dejó atrás varios rivales y, tras una serie de rechaces dentro del área, Hogh pescó la pelota entre un mar de piernas para batir a Oblak y firmar el 1‑2, mientras los rojiblancos reclamaban una falta previa sobre Barrios en el origen de la jugada. Simeone reaccionó con cambios ofensivos, dio entrada a Almada y más pólvora arriba, y el Atleti encadenó llegadas: un derechazo de Barrios se estrelló en el larguero, Almada rozó el empate desde la frontal y la defensa noruega achicó varios balones sueltos en el área pequeña. El tramo final fue muy igualado, con el Bodo amenazando al contragolpe y los rojiblancos volcados hasta el último centro lateral, pero el marcador ya no se movió, dejando una derrota tan dolorosa como difícil de explicar por volumen de ocasiones.
En clave rojiblanca, Sørloth fue de nuevo el jugador más determinante: además del gol, fijó centrales, ganó casi todos los duelos aéreos y generó segundas jugadas constantes para la segunda línea. Pablo Barrios firmó un encuentro enorme, abarcando mucho campo, recuperando balones altos y aportando llegada con ese disparo al larguero que pudo cambiar la historia del partido. También sobresalieron Baena, incisivo en los desmarques y protagonista en varias ocasiones claras, y Nico González, que dio criterio con balón y obligó a Haikin a intervenir en una de las mejores oportunidades del segundo tiempo, mientras Giménez sostuvo al equipo en los momentos más delicados atrás. Desde la perspectiva del Atleti, este 1‑2 no solo rompe la dinámica en casa, sino que lo deja fuera del anhelado Top‑8 de la fase liga y le obliga a pasar por un playoff extra para llegar a octavos; ahí aparecerán como probables rivales Brujas o Galatasaray, cruces exigentes pero asumibles para un equipo que, si ajusta su puntería y corrige desconexiones puntuales como la de esta noche, sigue teniendo argumentos para hacer un recorrido importante en Europa.
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1-1 Giuliano adelantó muy pronto al Atleti, pero no bastó para conseguir una victoria que mereció tras un buen partido.
El Atlético de Madrid se enfrentó a uno de los retos más imponentes del continente al visitar el RAMS Park en Estambul, un escenario conocido mundialmente como el "infierno turco" por su atmósfera hostil y ensordecedora. Desde antes del pitido inicial, la presión ambiental fue máxima, con un despliegue de bengalas y cánticos que pusieron a prueba la entereza del conjunto de Diego Pablo Simeone. A pesar de la intimidante recepción, el equipo rojiblanco cuajó un partido muy serio y competitivo, mostrando una de sus versiones positivas fuera de casa, a pesar del resultado final. El encuentro, con alta intensidad en varias fases del mismo, terminó con un reparto de puntos tras el empate 1-1. La secuencia de goles comenzó muy pronto, cuando Giuliano Simeone adelantó a los colchoneros en los compases iniciales, desatando la euforia en el banquillo visitante, aunque poco después Llorente marcó en propia meta en una desgraciada jugada para los madrileños.
La primera mitad comenzó de manera inmejorable para los intereses madrileños. Apenas se cumplía el minuto 4 cuando Giuliano Simeone, aprovechando una excelente combinación ofensiva, batió al guardameta local con un cabezazo certero que heló las gradas de infierno de Estambul. Con la ventaja en el marcador, el Atlético dominó el tiempo del partido, cerrando espacios y saliendo con peligro al contragolpe pero un pase lateral de la delantera turca se encontró con un inesperado rebote en Llorente que permitió igualar el marcador al campeón turco.
Tras el paso por vestuarios, el guion cambió con un Galatasaray más agresivo por momentos, empujado por su ferviente hinchada. El dominio rojiblanco estuvo a punto de cristalizar en un segundo tanto, pero una gran intervención del meta turco tras una falta lanzada con una excelente rosca por Griezmann lo evitó. El tramo final del encuentro trajo un intercambio mutuo de golpes, con opciones de victoria para ambos bandos. El Atleti volvió a poner a prueba al meta turco que resolvió con solvencia las ocasiones finales del Atleti. Pero Oblak, en su partido 100 en Champions con el Atleti, tuvo que intervenir con su habitual parada mágica con un posterior despeje milimétrico de Llorente por delante del delantero, que evitaron lo que hubiera sido una inmerecida derrota final.
En el apartado individual, Giuliano Simeone fue designado como el MVP del encuentro, no solo por su gol tempranero, sino por su incansable despliegue físico y sacrificio defensivo. Junto a él, Jan Oblak volvió a ser un muro infranqueable en momentos críticos del final del partido. Sin embargo, el sabor de boca final para el Atlético de Madrid es agridulce. El empate en territorio turco es un resultado de mérito dadas las circunstancias, pero matemáticamente no ayuda al objetivo prioritario de entrar de forma directa en el Top-8 de la clasificación. Este marcador deja a los del Cholo Simeone con 13 puntos en una situación comprometida en el puesto 12, obligándoles a conseguir la victoria en la última jornada unificada de la liguilla y a depender de otros resultados de terceros para evitar la ronda de playoff. La clasificación directa a octavos pasa ahora por una noche de nervios con victoria y diferencia de goles a favor en el Metropolitano.
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2-3 Julián Álvarez, Hancko y Sorloth, goleadores de un Atleti que sufrió más de lo deseable tras un partido muy serio.
El Philips Stadion de Eindhoven fue el escenario de un auténtico partidazo de Champions League entre dos equipos que salieron sin reservas a por la victoria. El encuentro, correspondiente a la jornada 6, se jugó a un ritmo frenético, con fases de dominio alterno y un espectáculo ofensivo que deleitó a los espectadores. El Atlético de Madrid, que llegaba con la necesidad de reivindicarse, terminó imponiéndose por 2-3 en una noche vibrante. Aunque el PSV golpeó primero por medio de Guus Til, los rojiblancos mostraron una enorme capacidad de reacción y pegada, dando la vuelta al marcador con goles de Julián Álvarez, David Hancko y Alexander Sorloth. El tanto final de Ricardo Pepi para los locales puso emoción a un desenlace donde el equipo español supo sufrir para llevarse tres puntos de oro.
La primera mitad comenzó con un Atlético de Madrid visiblemente incómodo, superado por la velocidad y la presión asfixiante de los holandeses. Fruto de ese dominio inicial llegó el 1-0 de Guus Til en el minuto 10, quien aprovechó una internada de Driouech para batir a Oblak y desatar la euforia local. Sin embargo, lejos de hundirse, el gol en contra despertó a los de Simeone. El equipo ajustó líneas, empezó a ganar los duelos individuales y poco a poco inclinó el campo hacia la portería de Kovář. La insistencia tuvo premio en el minuto 37, cuando Julián Álvarez, el más listo de la clase, aprovechó una asistencia de Sorloth para poner las tablas (1-1) antes del descanso. El Atleti pudo incluso irse con ventaja si un disparo lejano de Barrios no se hubiera marchado rozando el poste, cerrando una primera parte de menos a más.
Tras el paso por vestuarios, el Atlético salió desatado y firmó unos minutos primorosos que decidieron el choque. En apenas un suspiro, los rojiblancos asestaron dos golpes letales. Primero fue Hancko en el 52', quien, demostrando su olfato, remató a la red un balón suelto en el área pequeña tras un potente disparo de Nahuel Molina que el portero no pudo blocar. Sin tiempo para que el PSV asimilara el golpe, Alexander Sorloth hizo el 1-3 en el minuto 56 con un soberbio cabezazo, imponiéndose a los centrales tras un centro medido después de una excelente jugada de equipo. Con la ventaja de dos goles, el Atleti controló el juego, pero la Champions no perdona relajaciones. En el tramo final, el PSV se volcó a la desesperada y encontró el 2-3 en el 85' gracias a un remate de Ricardo Pepi a la salida de un córner. Los últimos minutos fueron de infarto, con el Atleti pidiendo la hora y defendiendo con todo ante el empuje local, pero logrando mantener el resultado hasta el pitido final.
Esta victoria supone un bálsamo fundamental y un golpe de autoridad para el Atlético de Madrid. En un partido muy igualado y competido, con alternativas en el dominio, el conjunto rojiblanco supo sacar su carácter competitivo y ser letal en las áreas. Destacaron figuras como Sorloth, decisivo con gol y asistencia, y un incombustible Julián Álvarez, además del despliegue físico de Hancko y Molina. Tras las dos duras derrotas a domicilio en Liga que habían sembrado dudas, este triunfo en un estadio tan complicado como el Philips Stadium, no solo restaura la moral del equipo, sino que le coloca en una posición privilegiada, con opciones reales y claras de meterse directamente en el top-8 de esta fase de Liga y evitar la ronda de playoffs.
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3-1. Julián Álvarez, Gallagher y Llorente, goleadores de una victoria obligada para remontar tras las 2 derrotas en Anfield y Emirates.
El partido, correspondiente a la cuarta jornada de la fase de liga de la UEFA Champions League, se disputó el 4 de noviembre de 2025 en un Estadio Metropolitano con un gran ambiente inicial, como es habitual en las noches europeas en el feudo rojiblanco. A pesar de lo que pudiera indicar el resultado final, fue una victoria muy sufrida y exigente para los de Diego Pablo Simeone, que tuvieron que emplearse a fondo ante un valiente y combativo equipo belga. La clave estuvo en la determinación y la pegada del Atlético en momentos puntuales. La secuencia de goles se resume en: el 1-0 de Julián Álvarez (min. 39) al borde del descanso, el 2-0 de Conor Gallagher (min. 72) que parecía sentenciar, el 2-1 de Ross Sykes (min. 80) que generó el suspense y, finalmente, el 3-1 definitivo de Marcos Llorente (min. 90+6) en el tiempo de descuento.
🌟 Resumen de la Primera Parte: Desbloqueando la Resistencia Belga
La primera mitad estuvo marcada por un dominio territorial del Atlético de Madrid, aunque el Union Saint-Gilloise mostró una notable personalidad, con una buena presión y peligro en algunas transiciones. Los rojiblancos controlaron la posesión (alrededor del 65%) y movieron el balón con paciencia, pero les costó generar ocasiones claras ante la defensa organizada del campeón belga. Una de las notas negativas del primer tiempo fue la lesión del defensor Robin Le Normand. Justo antes del descanso, una brillante acción individual y asistencia de Giuliano Simeone fue rematada con precisión por Julián Álvarez (min. 39), que anotó el 1-0, llevando una ligera pero merecida ventaja al descanso gracias a su efectividad. Justo ante del entreacto, el Atleti vio cómo un gol de Antoine Griezmann era anulado por el VAR (min. 45+3) por fuera de juego de otro jugador en el inicio de la jugada, manteniendo la duda de su validez hasta el último momento.
💥 Resumen de la Segunda Parte: De la Tranquilidad a la Euforia Final
Tras el descanso, el Atlético intentó cerrar el partido, embotellando por momentos a su rival, pero sin lograr la sentencia. El Union Saint-Gilloise se mantuvo en el partido y tuvo sus oportunidades, exigiendo una gran intervención de Jan Oblak (min. 77) ante un remate peligroso, y perdonando otra ocasión clara (min. 69). La tranquilidad parecía llegar con el golazo de Conor Gallagher (min. 72), que recogió un rechace tras una jugada de Sorloth y, con una gran maniobra individual, definió a la escuadra para poner el 2-0. No obstante, el encuentro se complicó rápidamente cuando Ross Sykes (min. 80) recortó distancias de cabeza tras una falta lateral, poniendo el 2-1 y desatando los nervios en el Metropolitano. El tramo final fue de auténtica locura; el Atleti se defendió con apuros e incluso vio cómo el Union SG rozaba el empate. La liberación y el final muy celebrado por todos los atléticos llegó en el tiempo añadido (min. 90+6), cuando Marcos Llorente aprovechó un rechace a placer tras un contraataque bien llevado y remató el 3-1 definitivo, transformando una situación de posible empate en una victoria sellada con euforia.
📝 Conclusión para el Atleti: Tres Puntos de Oro y Gran Proyección
En resumen, el Atlético de Madrid firmó un partido no muy brillante pero práctico en general, mostrando su fortaleza en el Metropolitano, donde ya acumula siete victorias consecutivas esta temporada. El equipo de Simeone demostró pegada y, sobre todo, una gran capacidad para no caer en el pánico en los momentos de mayor agobio. Entre los mejores por parte rojiblanca destacaron sin duda Julián Álvarez, por su gol y constante amenaza ofensiva, y Giuliano Simeone, cuyo desborde e inspiración fue clave para desbloquear el marcador y generar peligro en la primera parte. También fue fundamental la aportación de Pablo Barrios en el centro del campo y la aparición goleadora de Conor Gallagher y Marcos Llorente.
Esta victoria (3-1) es vital para la buena línea general de resultados del equipo en casa y, lo más importante, es crucial para remontar posiciones en la tabla de la fase de liga de la Champions League, asegurando su segunda victoria en el torneo y dándole un impulso significativo a sus aspiraciones de clasificación. El equipo se mantiene firme en su feudo y sigue demostrando ser un rival muy difícil de batir, tanto en Liga especialmente en las noches europeas en el Metropolitano.
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2-1 Julián Álvarez con larga incertidumbre en el VAR y Giménez en tiempo de descuento, goleadores de esta sufrida victoria.
Ambiente espectacular en el Metropolitano, una vez más. La afición atlética, con bonito tifo incluido, desplegó su fervor habitual para recibir a un rival de máxima entidad como el Inter de Milán, doble subcampeón de Europa en las últimas tres temporadas y que llegaba invicto en la competición. El partido respondió a las expectativas, siendo un duelo de gran igualdad e intensidad, donde el Atlético de Madrid tuvo que sacar a relucir su versión más batalladora y épica. Fue un encuentro de estilos contrapuestos y momentos de dominio alternos.
El Atleti se adelantó pronto por mediación de Julián Álvarez (1-0, minuto 9'), resultado con el que se llegó al descanso. En la segunda mitad, el Inter de Milán igualó el marcador gracias a un tanto de Piotr Zieliński (1-1, min. 54). Cuando parecía que el empate estaba sentenciado, el Atlético, fiel a su espíritu de lucha hasta el final, consiguió el gol de la victoria en el tiempo de descuento, obra de José María Giménez (2-1, minuto 90+3'), desatando la locura en las gradas.
La primera parte estuvo marcada por un inicio muy intenso del equipo del Cholo Simeone. El Atlético de Madrid salió con la intención de morder y presionar muy arriba, buscando el error en la salida de balón del conjunto italiano. Este planteamiento dio sus frutos rápidamente. En el minuto $9'$, una jugada por banda derecha que terminó con un despeje defectuoso y un mal control dentro del área, fue aprovechada por Julián Álvarez para adelantar a los rojiblancos con un disparo que se coló en la portería de Sommer.
El gol fue revisado por el VAR debido a una posible mano previa de Álex Baena en la acción que generó el rechace, pero tras la revisión en el monitor por parte del colegiado Letexier, el tanto fue validado, confirmando el $1-0$. A pesar del buen arranque, el Atlético fue de más a menos con el paso de los minutos. El Inter, aunque respetuoso, supo reponerse y tuvo algunas buenas opciones de gol, especialmente en las botas de Dimarco, aunque Jan Musso se mostró seguro bajo palos. No se registraron remates al palo en esta mitad, y el Inter, aunque mejoró en el tramo final, no consiguió batir la meta local, llegando al descanso con la ventaja mínima para el Atleti (1-0).
El inicio de la segunda parte mostró un dominio inicial del Inter de Milán, que salió decidido a buscar el empate. Fruto de esta insistencia, el gol llegó en el minuto 54. Una gran jugada de pared entre Zieliński y Bonny dentro del área, dejó al centrocampista polaco con una posición inmejorable para batir a Musso con un disparo raso y cruzado, poniendo el 1-1 en el marcador.
Tras el empate, Simeone movió el banquillo, dando entrada a jugadores como Luis Henrique y Nico González, lo que se tradujo en una notable mejora en el juego y las ocasiones del Atleti. El equipo rojiblanco asumió más riesgos en ataque, buscando nuevamente la victoria. En el tramo final, el Inter también tuvo sus oportunidades, con Luis Henrique y Marcus Thuram generando peligro al contragolpe. El Inter estuvo cerca de ponerse por delante con un disparo que se estrelló en el travesaño de la portería defendida por Musso, demostrando la igualdad del encuentro.
Sin embargo, en el más puro espíritu atlético, la épica se hizo presente en el descuento. Cuando el partido agonizaba, en el minuto $90'+3'$, una jugada a balón parado fue rematada de forma espectacular por José María Giménez, que se elevó por encima de la defensa interista con un gran testarazo, enviando el balón a la red y desatando el éxtasis en el Metropolitano. El gol de la victoria en el último suspiro fue celebrado con euforia por toda la afición y la plantilla, significando un triunfo de valor incalculable.
Este triunfo ante el Inter de Milán fue un partido difícil y vital para el Atlético de Madrid. Demostró la capacidad del equipo de Diego Simeone para competir contra los mejores y, sobre todo, su inquebrantable fe hasta el último minuto, un rasgo distintivo del 'cholismo'. La victoria, cimentada en la fortaleza del Metropolitano, refuerza la línea ascendente del equipo en la Champions League tras un comienzo complicado fuera de casa.
A nivel individual, el trabajo de Julián Álvarez en el ataque, abriendo el marcador y generando constante peligro, fue fundamental. No obstante, la figura del partido fue el héroe uruguayo José María Giménez, cuyo cabezazo decisivo en el descuento le dio los tres puntos al equipo. El triunfo permite al Atlético de Madrid consolidarse en la parte media-alta de la tabla de esta fase liguera de la Champions, manteniendo viva su candidatura para instalarse entre los ocho mejores de la competición europea y demostrando que, en su casa, el equipo rojiblanco es una fuerza a tener muy en cuenta.
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Barcelona 1 - At. Madrid 1. ¡¡¡¡¡CAMPEONES DE LIGA!!!!!
1-1. PARTIDO ÉPICO EN EL NOU CAMP PARA CONSEGUIR LA DÉCIMA LIGA. ¡¡¡CAMPEONES 18 AÑOS DESPUÉS!!!.
Sí, por fin se consiguió la hazaña. Creánselo. El Atleti ha conseguido algo que ni el más optimista de los rojiblancos soñaba al iniiciar la temporada allá por el mes de Julio. El Atleti, CAMPEÓN DE LIGA, 18 años después del histórico doblete de Radomir Antic, por encima de los dos trasatlánticos del fútbol mundial: Real Madrid y Barcelona. Y la forma de conseguirlo, no ha podido ser más épica, acorde con idiosincrasia del At.Madrid: sufiiendo hasta el últímo segundo de la Liga, hasta que el pitido final de Mateu Lahoz, hizo justicia y proclamó al justo campeón en base a los méritos contraidos tras las 38 largas jornadas de Liga. Repito: partido épico para ganar una merecida Liga, recompensada con el nada habitual premio de un Nou Camp rendido al Campéon y de manera deportiva aplaudiendo al ganador y cantando: ¡Atleti! ¡Atleti!.
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— Atlético de Madrid (@Atleti) Mayo 17, 2014
El primer tiempo tuvo distintas fases, con dominio inicial del Atleti, después dominio culé aprovechando las momentos de desgracia rojiblanca (de amarillo en esta ocasión) y un arreón de empuje final de nuevo de los madrileños. Entre medias, poco fútbol por ambas partes y momentos que hacían presagiar lo peor por parte de todos los atléticos. Primero, la lesión de Diego Costa, tras una larga carrera que no pudo finalizar, y que casi le descarta para la finalísima de Lisboa. Poco después, Arda también se retiraba lesioneado tras un forcejeo con Cesc Fabregas. Y finalmente y para colmo de las desdichas, en una balón al área que Messi, desaparecido todo el partido, dejó con el pecho a Alexis Sánchez, que con un fulgurante disparo batió a Courtois, que apenas tuvo tiempo de reaccionar ante el mísil del chileno. ¡Golazo! que ponía la liga en ese momento del lado barcelonista.
En la segunda mitad, arengado en el descanso por su comandante Cholo, y por los damnificados Diego Costa y Arda, continuó con el arreón final de la primera mitad, demostrando que a casta, orgullo y emuje no hay quien gane a este equipo. Y los primeros quince minutos de la reanudación, fueron decisivos para el devenir final del partido y a la postre de la Liga. Primero fue el guaje Villa, que enganchó un remate perfecto que fue a parar al palo de Pinto, como siete días antes ante el Málaga, en esa ocasión contra el larguero. Pero, lejos de venirse abajo, el equipo siguió acechando la portería catalana, y dos minutos después, de nuevo la pizarra del Cholo volvió a funcionar. Un saque de esquina votado por el capitán Gabi, llegó a Diego Godín, que entrando con la fuerza de un delantero centro a la antigua usanza, remató una vez más de cabeza con un testarazo picado que se coló como una exalación en la mallas de los azulgranas. ¡Golazo tremendo que volvía a poner la Liga del lado madirleño!. Y así fue hasta el final. El Atleti montó el muro infranqueable que tan buen resultado le ha dado durante toda la temporada, y el Barça no fue capaz de resquebrajarlo. Apenas tuvo una ocasión de haber marcado en un tiro lejano, que Courtois, rechazó a córner con la solvencia habitual. Y hubo otra jugada, que pudo cambiar de nuevo el balance de la Liga, tras un gol anulado por un dudoso fuera de juego de Messi, muy dificil de apreciar. Sin duda, este gol anulado alimentará la polémica, y pudo subir al marcardor, pero los blaugranas, demostraron una vez más su falta de concentración en el partido, ya que ni siquiera hubo una protesta que pudiera hacer dudar al árbitro. Y así, fueron pasando los minutos, con alguna tímida salida de los atléticos, que no llegaba a buen puerto, sobre todo, porque Villa era un islote adelante, y su lucha y pundonor no eran bastante para volver a crear peligro. Afortunadamente la defensa estuvo magistral, tapando todas las posibles fisuras que pudieran hacer peligrar el resultado, y el centro del campo, reforzado con Sosa, para conservar el balón lo más posible hasta el pitido final, también supo mantener el equilibrio táctico necesario para balancear entre defensa y el delantero Villa. Y finalmente, el pitido tan esperado por todos llegó a las 20:48, y se desató la locura. El Atleti era CAMPEÓN DE LIGA 18 años después.
Y además los números demuestran que ha sido un auténtico campeón y nada ha sido fruto de la casualidad: 28 victorias, 6 empates y 4 derrotas (todas en campos de los 10 últimos clasificados y ninguna derrota en los campos de los grandes). El Vicente Calderón, convertido en un fortín inexpugnado en Liga, con tan sólo cuatro empates en toda la temporada. 77 goles a favor, contra los más de 100 de sus "rivales", pero la proeza es la de haber encajado tan sólo 26 goles en 38 partidos (Courtosi de nuevo Trofeo Zamora), sin duda, una de las claves del éxito de la victoria liguera, junto con las jugadas de estrategia de la pizarra del Cholo. Son números espectaculares ratificados finalmente con el DÉCIMO TÍTULO LIGUERO DE LA HISTORIA ATLÉTICA. GRACIAS CAMPEONES. YA FORMAIS PARTE DE LA LEYENDA ROJIBLANCA. ¡¡¡TODOS SOMOS DEL ATLETI POR PARTIDOS Y TÍTULOS COMO ÉSTE!!!
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