2-0 Sorloth con un doblete en el primer tiempo, cerró pronto el resultado antes del flojo partido posterior.
Equipo inicial ante el Oviedo
El Riyadh Air Metropolitano vivió una noche de celebración, con un ambiente espectacular en las gradas —donde se notó la presencia de seguidores del Real Oviedo— que sirvió de telón de fondo para un encuentro cargado de emotividad desde antes del pitido inicial. La previa estuvo marcada por los merecidos homenajes a dos leyendas vivas del club: nuestro capitán Koke, reconocido por alcanzar la histórica cifra de 700 partidos defendiendo la elástica colchonera, y Jan Oblak, ovacionado por la consecución de su sexto trofeo Zamora, ampliando su leyenda bajo los palos. Ya con el balón en juego, el Atlético de Madrid impuso su jerarquía desde el primer minuto, demostrando una superioridad general palpable, especialmente durante una primera mitad donde se cimentó la victoria. El equipo de Simeone, serio y contundente, resolvió el encuentro por la vía rápida gracias a la inspiración de Alexander Sørloth, quien firmó un doblete decisivo (minutos 16 y 26) para dejar los tres puntos en casa y confirmar el gran momento del equipo.
Sorloth celebra su primer gol con su asistente HanckoRemate de Sorloth para conseguir su segundo gol de la noche
La primera parte fue un monólogo rojiblanco en cuanto a efectividad y control del juego. El Atlético salió con una marcha más, presionando la salida de balón del conjunto asturiano y encontrando autopistas por el perfil izquierdo, donde la conexión entre Álex Baena y un incisivo Hancko fue letal. El dominio se tradujo pronto en el marcador: en el minuto 16, una gran jugada colectiva terminó con asistencia para que Sørloth abriera la lata, y apenas diez minutos después, en el 26, el noruego repitió aprovechando un rechace en el área tras otra buena internada de Hancko, poniendo el 2-0. El Oviedo, aturdido por los dos zarpazos, apenas pudo reaccionar, salvo por un cabezazo aislado de Viñas que se encontró con la seguridad habitual de Oblak. No hubo demasiadas ocasiones más allá de los goles que alteraran el guion de un primer acto donde el plan del Cholo funcionó a la perfección, dejando el partido prácticamente sentenciado al descanso.
En la segunda mitad, el Atlético supo gestionar la renta con oficio, bajando las revoluciones del encuentro pero sin perder el orden táctico. Aunque el Real Oviedo intentó dar un paso adelante buscando recortar distancias con la entrada de hombres de refresco y algún destello de calidad de Cazorla, la defensa rojiblanca se mostró inexpugnable, manteniendo la portería a cero sin excesivos sufrimientos. El equipo local cedió algo de terreno, pero siguió siendo peligroso a la contra. Lo más destacado en ataque para los nuestros llegó en el tramo final, cuando Giuliano Simeone tuvo en sus botas el tercero en un mano a mano que desbarató el meta visitante Aarón Escandel con una gran intervención. El partido transcurrió sin polémicas arbitrales, sin intervenciones del VAR reseñables y sin más ocasiones claras que un gran disparo de Gallagher que rechazó de nuevo Escandel, cerrándose con un dominio del juego por parte del Atleti pero sin grandes alardes hasta el pitido final.
La victoria deja una conclusión muy positiva para el Atlético de Madrid, que suma tres puntos más con un enfoque del partido práctico y efectivo justo antes de afrontar dos salidas complicadas consecutivas al Nou Camp y a San Mamés respectivamente. El equipo confirma su línea ascendente, consolidándose en la parte alta de la tabla y dejando atrás definitivamente las dudas del arranque liguero. Cabe destacar el partidazo de Sørloth por su pegada, la profundidad de Hancko y la seguridad de Oblak y Koke en una noche tan especial para ellos. Además, este triunfo permite al club presumir de un dato demoledor que refleja la fiabilidad adquirida: ya son 14 partidos de Liga consecutivos adelantándose en el marcador, un récord histórico que habla de la capacidad del equipo para golpear primero y manejar los tiempos, reafirmando la buena racha reciente tanto en el campeonato doméstico como en el cómputo general de la temporada con siete victorias consecutivas.
Barcelona 1 - At. Madrid 1. ¡¡¡¡¡CAMPEONES DE LIGA!!!!!
1-1. PARTIDO ÉPICO EN EL NOU CAMP PARA CONSEGUIR LA DÉCIMA LIGA. ¡¡¡CAMPEONES 18 AÑOS DESPUÉS!!!.
Sí, por fin se consiguió la hazaña. Creánselo. El Atleti ha conseguido algo que ni el más optimista de los rojiblancos soñaba al iniiciar la temporada allá por el mes de Julio. El Atleti, CAMPEÓN DE LIGA, 18 años después del histórico doblete de Radomir Antic, por encima de los dos trasatlánticos del fútbol mundial: Real Madrid y Barcelona. Y la forma de conseguirlo, no ha podido ser más épica, acorde con idiosincrasia del At.Madrid: sufiiendo hasta el últímo segundo de la Liga, hasta que el pitido final de Mateu Lahoz, hizo justicia y proclamó al justo campeón en base a los méritos contraidos tras las 38 largas jornadas de Liga. Repito: partido épico para ganar una merecida Liga, recompensada con el nada habitual premio de un Nou Camp rendido al Campéon y de manera deportiva aplaudiendo al ganador y cantando: ¡Atleti! ¡Atleti!.
El primer tiempo tuvo distintas fases, con dominio inicial del Atleti, después dominio culé aprovechando las momentos de desgracia rojiblanca (de amarillo en esta ocasión) y un arreón de empuje final de nuevo de los madrileños. Entre medias, poco fútbol por ambas partes y momentos que hacían presagiar lo peor por parte de todos los atléticos. Primero, la lesión de Diego Costa, tras una larga carrera que no pudo finalizar, y que casi le descarta para la finalísima de Lisboa. Poco después, Arda también se retiraba lesioneado tras un forcejeo con Cesc Fabregas. Y finalmente y para colmo de las desdichas, en una balón al área que Messi, desaparecido todo el partido, dejó con el pecho a Alexis Sánchez, que con un fulgurante disparo batió a Courtois, que apenas tuvo tiempo de reaccionar ante el mísil del chileno. ¡Golazo! que ponía la liga en ese momento del lado barcelonista.
En la segunda mitad, arengado en el descanso por su comandante Cholo, y por los damnificados Diego Costa y Arda, continuó con el arreón final de la primera mitad, demostrando que a casta, orgullo y emuje no hay quien gane a este equipo. Y los primeros quince minutos de la reanudación, fueron decisivos para el devenir final del partido y a la postre de la Liga. Primero fue el guaje Villa, que enganchó un remate perfecto que fue a parar al palo de Pinto, como siete días antes ante el Málaga, en esa ocasión contra el larguero. Pero, lejos de venirse abajo, el equipo siguió acechando la portería catalana, y dos minutos después, de nuevo la pizarra del Cholo volvió a funcionar. Un saque de esquina votado por el capitán Gabi, llegó a Diego Godín, que entrando con la fuerza de un delantero centro a la antigua usanza, remató una vez más de cabeza con un testarazo picado que se coló como una exalación en la mallas de los azulgranas. ¡Golazo tremendo que volvía a poner la Liga del lado madirleño!. Y así fue hasta el final. El Atleti montó el muro infranqueable que tan buen resultado le ha dado durante toda la temporada, y el Barça no fue capaz de resquebrajarlo. Apenas tuvo una ocasión de haber marcado en un tiro lejano, que Courtois, rechazó a córner con la solvencia habitual. Y hubo otra jugada, que pudo cambiar de nuevo el balance de la Liga, tras un gol anulado por un dudoso fuera de juego de Messi, muy dificil de apreciar. Sin duda, este gol anulado alimentará la polémica, y pudo subir al marcardor, pero los blaugranas, demostraron una vez más su falta de concentración en el partido, ya que ni siquiera hubo una protesta que pudiera hacer dudar al árbitro. Y así, fueron pasando los minutos, con alguna tímida salida de los atléticos, que no llegaba a buen puerto, sobre todo, porque Villa era un islote adelante, y su lucha y pundonor no eran bastante para volver a crear peligro. Afortunadamente la defensa estuvo magistral, tapando todas las posibles fisuras que pudieran hacer peligrar el resultado, y el centro del campo, reforzado con Sosa, para conservar el balón lo más posible hasta el pitido final, también supo mantener el equilibrio táctico necesario para balancear entre defensa y el delantero Villa. Y finalmente, el pitido tan esperado por todos llegó a las 20:48, y se desató la locura. El Atleti era CAMPEÓN DE LIGA 18 años después.
Y además los números demuestran que ha sido un auténtico campeón y nada ha sido fruto de la casualidad: 28 victorias, 6 empates y 4 derrotas (todas en campos de los 10 últimos clasificados y ninguna derrota en los campos de los grandes). El Vicente Calderón, convertido en un fortín inexpugnado en Liga, con tan sólo cuatro empates en toda la temporada. 77 goles a favor, contra los más de 100 de sus "rivales", pero la proeza es la de haber encajado tan sólo 26 goles en 38 partidos (Courtosi de nuevo Trofeo Zamora), sin duda, una de las claves del éxito de la victoria liguera, junto con las jugadas de estrategia de la pizarra del Cholo. Son números espectaculares ratificados finalmente con el DÉCIMO TÍTULO LIGUERO DE LA HISTORIA ATLÉTICA. GRACIAS CAMPEONES. YA FORMAIS PARTE DE LA LEYENDA ROJIBLANCA. ¡¡¡TODOS SOMOS DEL ATLETI POR PARTIDOS Y TÍTULOS COMO ÉSTE!!!
¡CUMPLIÓ SU SUEÑO👏🏽😢! El gran Fernando Torres recordó el sueño que tenía desde los 11 años y no pudo evitar las lágrimas al confesárselo a la afición del Atlético Madrid en el festejo de la Europa League en Neptuno.