1-0. La falta de puntería arriba y la buena actuación de Unai Simón, impidieron al menos el empate que hubiera hecho más justicia.
El partido correspondiente a la jornada 15 de La Liga disputado en San Mamés enfrentó a dos auténticos pesos pesados del campeonato, Athletic Club y Atlético de Madrid, en un duelo vibrante que cumplió con las expectativas de intensidad y ritmo alto, especialmente por tramos. Fue un choque de poder a poder donde las defensas y, sobre todo, los porteros brillaron con luz propia, manteniendo el marcador cerrado durante la inmensa mayoría del encuentro gracias a intervenciones de mérito tanto de Jan Oblak como de su homólogo local Unai Simón. El encuentro se decidió en los instantes finales, cuando parecía que el reparto de puntos era inevitable; una transición rápida de los locales culminó con el único gol de la noche, obra de Álex Berenguer en el minuto 85, dejando sin margen de reacción a un Atlético que había hecho méritos para llevarse algo positivo de La Catedral.
Durante la primera mitad, el guion del partido fue el de un equilibrio táctico tenso, con un Atlético de Madrid muy bien plantado que por momentos logró imponer su ley en el centro del campo y alejar al Athletic de su zona de confort. Los rojiblancos, vestidos hoy de visitantes, mostraron solvencia y generaron peligro sobre todo tras un remate de Almada que Unai Simón rechazó con el pie en una gran intervención evitando el gol visitante. El Athletic tuvo sus réplicas, destacando un disparo de Nico Williams que rozó el poste, pero la sensación general fue de un Atlético serio que supo contener el ímpetu inicial de San Mamés. No hubo intervenciones decisivas del VAR ni polémicas arbitrales de calado, tampoco penaltis, y aunque el dominio fluctuó, el 0-0 al descanso reflejaba la igualdad de dos equipos que se respetaban y anulaban mutuamente, con un Atlético que no sufría en exceso y miraba con ambición la portería rival.
Tras la reanudación, el partido mantuvo su voltaje, aunque el cansancio comenzó a abrir ligeramente los espacios, permitiendo que el Athletic, empujado por su grada, diera un paso adelante en cuanto a posesión y verticalidad. Sin embargo, el Atleti no se amilanó y tuvo en su mano el 0-1 en la ocasión más clara del partido para los colchoneros: un cabezazo a bocajarro de Sorloth que obligó a Unai Simón a realizar una excelente parada, evitando el gol que hubiera cambiado el destino del encuentro. Cruelmente, de esa posible ventaja se pasó casi de inmediato a la desventaja; en la jugada posterior al paradón, el Athletic montó una contra letal conducida por Nico Williams que terminó en las botas de Berenguer, quien batió a Oblak con un disparo ajustado en el 85’. En el tramo final, el Atlético se volcó con todo, encerrando al rival y buscando un empate agónico con más corazón que cabeza, pero el muro bilbaíno resistió, certificando el 1-0 definitivo.
La conclusión para el Atlético de Madrid deja un sabor amargo, pues el equipo compitió de tú a tú en uno de los estadios más complicados de #LaLigaEASports, realizando un partido serio donde jugadores como Oblak, siempre seguro, y Sorloth, incansable en la batalla ofensiva, fueron de los más destacados por parte rojiblanca. Sin embargo, el fútbol no entiende de méritos sino de goles, y esta derrota supone un duro castigo al esfuerzo colectivo. Lo más preocupante es la tendencia: es la segunda derrota consecutiva a domicilio tras el tropiezo intersemanal en Barcelona, lo que confirma una semana negra lejos del Metropolitano. Este resultado tiene consecuencias clasificatorias inmediatas y dolorosas, ya que el equipo se descuelga peligrosamente de la parte alta de la tabla, viendo cómo la distancia con el intratable líder, el FC Barcelona, se amplía considerablemente, obligando así a los de Simeone a volver a remar contracorriente para no perder de vista más los puestos de privilegio.
** ** Vídeo del partido Ath. Bilbao 1 - At. Madrid 0 ** **